domingo, 23 de junio de 2013

Si yo, tú.

"Si yo, tú.
Si tú, yo.
Sin ti, nada.
Sin mi, si quieres, prueba."

El amor... El amor, ya sabemos todos, que se pinta como algo casi automático. Vas por la calle, chocas tu hombro con el de otra persona, te giras para pedir perdón, y... ¡pam! Ya estás enamorad@. Puede pasar así alguna que otra vez, pero... no os equivoquéis. El amor es algo más complejo, más grande que todo eso. Sí. Duele. Muchas veces duele demasiado. Pero os aseguro que es algo digno de vivir. Es una experiencia única, llena de lecciones, tropiezos y logros.

No tengáis miedo de equivocaros y tropezar una y otra vez. Tenemos una vida entera para ello, y por mucho que lo intentemos, no dejaremos de cometer errores. Errar es humano, como bien dicen. Lo dicho: equivocáos todo cuanto podáis, pero tened cuidado cuando encontréis a ESA persona. No podéis equivocaros con ella, pues podéis quedaros vacíos...

¿Que cómo reconocéis cuándo es la persona indicada? Eso se siente. Cada persona de forma distinta. Hay gente a la que se le acelera el corazón, otros que les da un vuelco el estómago, y otros, como yo, que se nos agudizan los instintos, pero sólo hacia él, y no te importa prácticamente nada lo que pase alrededor. Sois sólo él y tú... y el entorno, claro.

Yo reconozco que he tenido suerte. Sí, tengo más suerte que un niño tonto. Aunque también tengo algo de niña tonta. Tanto tiempo pasándolo mal, sufriendo... y ahora es cuando he encontrado a LA persona. A él... Él que desde el momento cero se ha convertido en prácticamente todo. Él, que es capaz de hacer por mí algo que no haría por los demás. Al que le debo más de lo que cree... Y no me da miedo decir que le quiero, ni que le amo. Él. Y punto.

Porque, cuando un sentimiento es de verdad, no puedes escapar.

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