viernes, 21 de junio de 2013

Pensamientos incomprensibles

¿Alguna vez os ha pasado que os montáis vuestras propias películas en vuestra cabeza, derivadas de varios pensamientos con conclusiones precipitadas? Ea, pues si os ha pasado, que seguro que sí, me comprenderéis.

No pienso contar qué es lo que pasa por mi cabeza, pero creo que puedo hablar del tema sin contarlo. El caso es que no entiendo nada. Las personas somos excesivamente cambiantes. Decimos algo, pero demostramos absolutamente todo lo contrario. Somos tan absurdos, que no alcanzo a comprender cómo conseguimos sobrevivir. Estamos hechos para vivir, para experimentar, para soñar, para fracasar tanto como para tener éxito. Soñamos, crecemos, nos ilusionamos, reímos, lloramos, y después de hacer todo esto y mucho más, morimos. Así la vida parece insignificante, ¿no? Pero tenemos mucho que hacer. Una larga lista de tareas. Pero el ser humano siempre tendrá un error crucial: llegar siempre a conclusiones demasiado precipitadas, y, a menudo, erróneas.

Como digo siempre, más vale pedir perdón que permiso, pero... ¿por qué pedir perdón por un error que cometerás siempre? Prefiero hablar, equivocarme, y que me corrijan, antes que callarme, morderme la lengua, y envenenarme.

Como dije antes, pienso. En este momento, demasiado, la verdad. ¿Por qué la gente dice una cosa y demuestra lo contrario? ¿Por qué siempre parecerá que anteponen unas cosas a otras que, en teoría, deberían importar más? ¿Por qué pensamos? ¿Por qué no somos sencillamente ignorantes y felices por ello? Jamás encontraré respuesta a estas preguntas, pero hay una a la que tal vez sí... ¿Por qué las apariencias siempre son tan absurdamente crueles?

Pensad en ello, meditad, y hacéos esa misma pregunta, buscando la respuesta. Tan sólo tenéis que mirar dentro de vosotros mismos.

1 comentario:

  1. Voy a responder a esta ultima pregunta con mi opinion y espero que no parezca tonta.
    Yo creo que son crueles por el simple echo del emboltorio, es como los caramelos, creemos saber el sabor por el emboltorio, pero como bien has dicho el ser humano se contradice en su propia existencia, esto me lleva a que el caramelo te puede gustar pero te tienes que arriesgar a quitar el amboltorio, espero haberme explicado :)

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